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Una mirada a la minería chilena: evolución reciente y perspectivas de inversión y producción
25 de agosto 2026

Una mirada a la minería chilena: evolución reciente y perspectivas de inversión y producción

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La minería cumple un rol importante en la economía chilena, tanto por su contribución al PIB y las exportaciones, como por su incidencia en la inversión, el empleo y los ingresos fiscales del país. Por lo tanto, comprender la evolución del sector es relevante para el análisis de las perspectivas macroeconómicas de corto y mediano plazo.

En los últimos años, la minería ha experimentado un ciclo de creciente inversión. Sin embargo, este no se ha traducido en un incremento proporcional de la producción, particularmente en el caso del cobre. Este desacople constituye uno de los rasgos más relevantes de la dinámica reciente del sector y motiva una revisión más detallada de sus principales determinantes, en complemento a los antecedentes presentados en el Informe de Política Monetaria de junio de 2026 (Recuadro I.3).

 

Evolución de la actividad minera

 

Desde mediados de la década pasada, tanto el capital como el empleo en el sector minero —este último, en buena medida asociado al propio ciclo de inversión— han mostrado una tendencia al alza. En particular, el stock de capital ha crecido de forma sostenida, como resultado del aumento de la inversión registrado durante este período. No obstante, este proceso no ha estado acompañado de un aumento equivalente en la producción de cobre, la que se ha mantenido relativamente estable (gráfico 1).

Este patrón contrasta con el observado en otros rubros mineros, particularmente en el litio y el oro, donde la producción ha mostrado un mayor dinamismo. Estos antecedentes sugieren la presencia de factores adicionales, de carácter estructural, que han limitado la expansión de la actividad en la minería del cobre.

 

Gráfico 1
Minería: capital, trabajo y producción de cobre
(índice, 2003 = 100)

Nota: Stock de capital en 2024–25 se estima con la ley de movimiento del capital K t = K t-1 * (1 - Depr t ) + I t . Las series de empleo y capital corresponden a la minería total, mientras que la producción corresponde a la minería del cobre. Fuentes: Banco Central de Chile, Instituto Nacional de Estadísticas y Cochilco.

 

Ley del mineral de cobre y productividad

 

Parte importante del estancamiento de la producción de cobre responde a la evolución de la ley del mineral, que mide la proporción de cobre contenida en el material extraído. Este indicador incide directamente en la eficiencia del proceso productivo y, por ende, en los costos y niveles de producción.

Dependiendo del tipo de mineral, el cobre se recupera mediante distintas tecnologías metalúrgicas: los minerales sulfurados se procesan en plantas concentradoras, mientras que los oxidados se tratan mediante lixiviación (figura 1). En las plantas concentradoras, el mineral se somete a chancado y molienda con maquinaria pesada, y luego se separa mediante flotación para obtener concentrado de cobre. Este concentrado puede posteriormente pasar por fundición y refinación para producir cátodos. Todo este proceso es altamente intensivo en capital.

En la lixiviación, el mineral chancado (lixiviación heap) o sin procesamiento previo (lixiviación dump) se apila sobre superficies impermeables y se riega con soluciones ácidas que disuelven el cobre. La solución resultante es tratada mediante procesos de extracción por solventes y electro obtención para producir cátodos. Este proceso suele requerir menor inversión en capital que la concentración, pero presenta menores tasas de recuperación de cobre.

 

Figura 1
Proceso productivo del cobre

Fuente: Elaboración de los autores en base a Codelco Educa.

 

La evidencia muestra que la ley del mineral de cobre ha seguido una tendencia descendente de largo plazo, tanto en los procesos de concentración como de lixiviación (gráfico 2). Esta evolución responde, en gran parte, al agotamiento natural de los yacimientos: a medida que profundizan las explotaciones, disminuye la concentración de metal en la roca.

Este fenómeno no es exclusivo de Chile, sino que se observa a nivel global. En términos comparados, la ley del mineral en Chile es similar a la de varias grandes operaciones mineras en Perú y Australia. Sin embargo, es inferior a las leyes de operaciones más nuevas en estos países y algunos países de África y Asia, que han incorporado proyectos con descubrimientos de mayor ley (tabla 1).

Gráfico 2
Ley del mineral de cobre por tipo de proceso
(porcentaje de cobre contenido en el mineral tratado)

Nota: El porcentaje indica la proporción de cobre contenido respecto al total de mineral tratado. Por ejemplo, 0,61% significa 0,61 toneladas de cobre por cada 100 toneladas de mineral/roca, equivalente a 6,1 kg por tonelada de mineral. Fuente: Cochilco.

 

Una menor ley implica que se debe procesar un mayor volumen de material para obtener una misma cantidad de cobre. Esto eleva los requerimientos de capital y energía, y reduce la productividad de los factores. En este contexto, una fracción significativa de la inversión minera se destina a compensar el deterioro en la ley y sostener los niveles de producción, más que a expandirlos.

Tabla 1
Ley del cobre en países seleccionados

Fuente: Government of South Australia (2025) para Australia; recopilación propia para Perú a partir de leyes reportadas en comunicados corporativos y publicaciones de prensa de las principales operaciones mineras (Cerro Verde, Las Bambas, Antamina y Quellaveco); y Flores, Risopatrón y Pease (2020), con información del International Copper Study Group para Chile y el resto de los países. Para Chile, los antecedentes fueron contrastados con información de Cochilco.

 

Características del ciclo actual de inversión minera

 

El ciclo actual de inversión minera presenta características adicionales que contribuyen a explicar su efecto acotado sobre la producción.

En primer lugar, de acuerdo con la cartera de inversión minera 2025–2034 reportada por Cochilco, cerca de un 80% de las inversiones corresponde a iniciativas brownfield, es decir, proyectos orientados exclusivamente a mantener o ampliar la capacidad de operaciones existentes. En contraste, una menor proporción corresponde proyectos greenfield, asociados a la ejecución de nuevas faenas y, por tanto, con mayor potencial de expansión productiva (gráfico 3).

 

Gráfico 3
Inversión por tipo de proyecto, 2025–2029
(millones de dólares)

Fuente: Cochilco.

 

En segundo lugar, la inversión se concentra en un número reducido de grandes empresas y yacimientos. En particular, menos del 10% de empresas mineras cuenta con proyectos que se pueden clasificar como alta inversión (definidos como aquellos en que la inversión de la empresa supera en una desviación estándar su promedio histórico). Además, estas empresas explican un porcentaje elevado de la producción en Chile.

Este patrón contrasta con ciclos anteriores, en los que una mayor fracción de empresas contaba con proyectos de alta inversión en ejecución simultánea (gráfico 4). Con todo, a diferencia de la producción, la inversión se encuentra mucho más concentrada en pocas empresas, y su orientación corresponde predominantemente a reposición.

 

Gráfico 4
Empresas con proyectos de alta inversión vigentes
(porcentaje de empresas)

Nota: Proyectos de alta inversión se definen como aquellos donde la inversión de la empresa supera en 1 desviación estándar su promedio histórico. Fuente: Catastros de la Corporación de Bienes de Capital entre 2006 y 2026.

 

Un análisis complementario sugiere que existe un potencial relevante para mayor inversión a futuro. Históricamente, las empresas que han atravesado más de un ciclo de inversión suelen mostrar, en promedio, lapsos del orden de 10 años entre iniciativas. Actualmente, alrededor del 60% de las empresas sin proyectos activos no ha realizado inversiones en más de una década, y más del 15% no lo ha hecho en más de 15 años (gráfico 5). Estos rezagos contrastan con los favorables fundamentos de mediano plazo del mercado del cobre, aun cuando los mayores tiempos requeridos para el desarrollo y tramitación han condicionado la materialización de nuevos proyectos. En este contexto, este grupo podría constituir una fuente potencial de iniciativas en los próximos años, en la medida que retome sus procesos de inversión.

 

Gráfico 5
Años transcurridos desde última inversión de empresas sin proyectos activos
(porcentaje de empresas sin proyectos activos para 2026–2030)

Fuente: Corporación de Bienes de Capital.

 

 

Implicancias y perspectivas

 

En síntesis, la evolución reciente de la minería chilena se caracteriza por un contraste entre crecientes niveles de inversión y un desempeño productivo acotado. Esto responde, en gran medida, a la caída en la ley del mineral del cobre y a un ciclo de inversión predominantemente orientado a reposición y concentrado en un número reducido de empresas.

Desde una perspectiva macroeconómica, estos elementos sugieren que, aun cuando la inversión minera haya aumentado, no se anticipa un repunte significativo de la producción de cobre en el corto plazo. De hecho, y en línea con lo anterior, Cochilco ha ido disminuyendo sus proyecciones de producción de cobre (gráfico 6). Al mismo tiempo, la existencia de un conjunto relevante de empresas con largos períodos sin inversión abre la posibilidad de una intensificación del ciclo de inversión hacia adelante, lo que podría incidir en las perspectivas de mediano plazo.

 

Gráfico 6
Proyecciones de producción de cobre, Cochilco
(variación anual, porcentaje)

Fuente: Informes trimestrales de Cochilco entre noviembre 2024 y mayo 2026.

 

 

Las opiniones vertidas en este Blog no representan necesariamente la visión del Consejo del Banco Central de Chile.

 

 

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