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Preguntas y respuestas sobre las medidas adoptadas por el Consejo del Banco Central para facilitar la liquidez y el funcionamiento de los mercados de crédito.

17 de marzo 2020

Todos los países están siendo afectados por un factor común que es el COVID-19 y las repercusiones financieras y reales que lo han seguido. Las decisiones de los bancos centrales, incluido Chile, son similares porque responden a este fenómeno común.  Aun así, se observan diferencias asociadas a las vulnerabilidades y fortalezas de cada economía, así como los enfoques adoptados por las autoridades.

El Banco Central no tiene como objetivo un determinado valor del tipo de cambio ni tiene una opinión sobre los valores particulares que este alcance ahora o en el futuro. El foco principal de atención para el Banco es, en cambio, la volatilidad excesiva del tipo de cambio, por los efectos dañinos que tiene sobre la formación de precios; y los orígenes de dicha volatilidad, particularmente en relación a los determinantes fundamentales del valor relativo de nuestra moneda. Para enfrentar problemas que pudieran surgir en estos ámbitos se extendió el período de intervención cambiaria hasta comienzos del año 2021.

El Presidente del Banco tiene la facultad, consagrada en la Ley Orgánica, de convocar a sesiones especiales, no programadas. Esta facultad se ejercerá en la medida que las circunstancias lo ameriten. 

La FLAP fue un mecanismo que entregó una señal al mercado respecto del compromiso de mantener la TPM en su nivel mínimo por un período prolongado de tiempo. Las medidas adoptadas ayer apuntan a facilitar el acceso al crédito de hogares y empresas, proveyendo a la banca de condiciones de liquidez que así lo permitan.

En esta ocasión, se han introducido una serie de condicionantes para favorecer el crédito a sectores más vulnerables, y evitar así que disrupciones en sus condiciones de financiamiento, tengan efectos en su liquidez en el corto y mediano plazo. Esta mayor focalización de la facilidad, en atención a las características del actual escenario, diferencian a la FCIC de la FLAP.
 

Son medidas complementarias que apuntan a favorecer a los sectores potencialmente más afectados, y que presentan mayor vulnerabilidad desde fines de 2019. Para un análisis exhaustivo de los mismos, se puede consultar  el IEF del segundo semestre de 2019 y  el IPoM de  diciembre de 2019.

El conjunto de políticas tiene por objetivo favorecer la liquidez del sistema financiero y el normal funcionamiento del crédito. Se introducen medidas que favorecen la formación de precios en distintos mercados y aminoran la incertidumbre. Por otro lado, las medidas específicas de crédito favorecen a sectores más vulnerables, condicionando el mayor acceso a las facilidades del Banco Central al otorgamiento de crédito a dichos sectores. Con ello, se logra focalizar el uso de los recursos, haciéndolo más eficiente para enfrentar esta coyuntura. Con todo, el conjunto de medidas va en directo beneficio de la población, al ayudar a asegurar continuidad de actividades más dependientes de sus flujos de caja y a una mayor estabilidad en el empleo. 

En otras palabras, las medidas de liquidez y de incentivo al crédito se aplican a través de los bancos como intermediadores con las empresas y personas, pero con el propósito de apoyar a estas últimas.

El Banco Central continuará monitoreando en detalle las condiciones financieras internacionales y la economía local y seguirá haciendo uso de las herramientas que la ley le entrega para cumplir su mandato. Sin perjuicio de lo anterior, la estabilidad del sistema financiero y el bienestar de los habitantes del país depende del trabajo coordinado entre distintos actores, incluyendo el gobierno, los reguladores y supervisores y el propio sector privado. 

El Banco Central está analizando distintas señales que dan cuenta de una disrupción mayor de los mercados globales, y que se ha comenzado a transmitir a los precios locales. Eventualmente, se pueden ver afectadas las condiciones de financiamiento de los distintos agentes, impactando sobre la solvencia de las empresas, el empleo y el consumo. El objetivo es actuar preventivamente para evitar que las vulnerabilidades se acrecienten y el impacto potencial de los shocks internacionales y locales se mitigue.

Se dispone de un mecanismo que vincula el uso de las facilidades al otorgamiento del crédito. Dicha herramienta se puede monitorear mediante el uso de información que ya es recolectada por el supervisor específico (CMF). Estamos en constante coordinación para el análisis de dichos datos.

La medida está diseñada para dar un alivio transitorio al mercado del crédito, especialmente para sectores más vulnerables. En este sentido, los parámetros utilizados quieren dar un alivio de mediano plazo que sean enfocados en ciertos segmentos de crédito que, a juicio del Banco Central, podrían presentar mayores vulnerabilidades.

El plazo de hasta 4 años implica que los bancos tienen ese lapso de tiempo para pagar los créditos solicitados al FCIC, sin importar el plazo que hayan concedido a sus clientes en los préstamos otorgados bajo el FCIC.
 

Se darán a conocer en los próximos días y se espera que los mecanismos estén operando antes de la presentación del IPoM de marzo, el 1 de abril próximo.

La compra de bonos bancarios no significa que el sector bancario esté en riesgo. Es una forma de dar mayor liquidez al mercado financiero, y complementa la política monetaria convencional expansiva al reducir el costo de financiamiento de mediano y largo plazo de intermediarios financieros. Esto potencia el canal del crédito y por lo tanto permite mitigar los impactos financieros derivados de la coyuntura actual. 

El producto de la compra de bonos bancarios no lo recibirán los bancos, que ya emitieron estos bonos en el pasado, sino sus actuales tenedores, que corresponden a fondos mutuos, compañías de seguro, administradoras de fondos de pensiones y bancos, cuyos activos respaldan el retorno de los ahorros, la solvencia de los seguros, las pensiones futuras y los depósitos del público.

Como parte de la FCIC, una empresa bancaria que incremente sus colocaciones totales en cartera comercial o de consumo entre un período y otro, y destine un millón de pesos de la facilidad de financiamiento entregada a Pymes, podrá recibir a través de esta facilidad un monto equivalente, amplificado por un factor por determinar. Si, por ejemplo, ese factor es 2, el banco podrá recibir hasta 2 millones como parte de esta facilidad.
 

De acuerdo con los términos fijados por el Consejo del Banco Central, las empresas bancarias que hagan uso de esta facilidad pagarán una tasa de interés igual a la TPM vigente al momento de acceder a ella. En caso que la TPM se modifique durante los seis meses de vigencia del programa, la tasa para el plazo residual del crédito se ajustará al menor valor que ésta alcance en dicho período. Si, por ejemplo, la TPM vigente al momento de acceder al programa es de 1% pero en el mes siguiente cae a 0,75%, la tasa a la que debe servir esta deuda se reducirá a este menor valor. Si esta llegase a subir a partir de 0,75% y no volviese a estar igual o más baja que 0,75% durante la vigencia del programa (seis meses), la TPM que se aplicaría sería el mínimo valor observado durante dicho periodo –es decir 0,75%. 

 

 

Minuta Informativa sobre Intervención Cambiaria, 3 de diciembre de 2019.

El programa opera con dos modalidades, de acuerdo al calendario que el Banco Central anunciará cada semana, hasta el 29 de mayo de 2020.

Por un lado, todos los días se realizarán subastas de venta spot en el mercado a través de la plataforma Datatec de la Bolsa Electrónica a una hora determinada del día. Esta es la forma tradicional con la que el Banco Central ha intervenido en el pasado.

Por otro, todos los días se realizarán subastas de venta de instrumentos de cobertura cambiaria que serán un complemento de las operaciones anteriores. Hay una amplia variedad de éstos, como por ejemplo los forwards por compensación hasta instrumentos de deuda indexados al tipo de cambio como se hizo en las intervenciones de 2001 y 2002.

Para las primeras semanas, el BCCh ha decidido ofrecer un programa de ventas forward por compensación mediante una licitación. Para las semanas siguientes se podrían incorporar otros instrumentos, lo cual se irá evaluando semana a semana.

No va a depender del valor del tipo de cambio. El Banco Central no persigue un precio específico, sino reducir los elevados niveles de volatilidad que se estiman excesivos, más aún cuando estos movimientos son rápidos y sucesivos en la misma dirección.
Lo que se decida semana a semana va a depender de las condiciones esperadas en los mercados, del nivel de volatilidad imperante, las condiciones de liquidez, entre otros factores.

La composición de derivados y spot es porque estos mercados son de tamaño similar y las operaciones de ambos son relevantes. Por eso se ofrece esta doble modalidad.

Las reservas internacionales del Banco Central se han incrementado este año, ya que el alza del tipo de cambio hace que aumenten su valor en pesos y suban en relación con el PIB. Asimismo, el Banco Central ha obtenido una alta rentabilidad sobre sus reservas debido a la reciente caída de tasas de interés en los países desarrollados donde están invertidas. La combinación de ambos factores ha hecho que las reservas se hayan incrementado de 13% a 15% del PIB, cifra que no incorpora la depreciación del peso de las últimas semanas.
 

La vulnerabilidad o no vulnerabilidad de la economía chilena no descansa exclusivamente en el nivel de reservas internacionales. Esta depende de muchos factores, los cuales siguen estando presentes: un sistema financiero solvente, una baja exposición cambiaria de los agentes económicos, un claro compromiso con la responsabilidad fiscal, un nivel adecuado de reservas y Fondos Soberanos, así como expectativas de inflación ancladas en 3%.

El objetivo del programa no es alcanzar un nivel específico de tipo de cambio. Incluso este puede subir si sus determinantes fundamentales se mueven en esa dirección. El programa será exitoso si logra que los precios se acomoden sin fricciones, reduciendo los elevados niveles de volatilidad del tipo de cambio observados en las últimas semanas.

El programa será exitoso si ayuda a que los precios de activos se acomoden sin fricciones que lleguen a afectar la disponibilidad de crédito o la incertidumbre en la economía. El comparador aquí no es el valor del dólar el día antes del anuncio de intervención o el que había antes de la crisis social, sino el valor que éste habría alcanzado sin la intervención. Lamentablemente eso no es observable directamente, pero la dirección y orden de magnitud de la diferencia no será difícil de intuir.

Esta medida apunta a ayudar a todas las personas y a las empresas cuyas decisiones de gasto y producción que se han visto afectadas por la incertidumbre reciente, reduciendo una incertidumbre adicional (la del tipo de cambio).

La volatilidad excesiva del tipo de cambio afecta a las personas al generar un ambiente de incertidumbre que inhibe decisiones de consumo, empleo e inversión. Además, en la medida que el tipo de cambio se vuelva más volátil y se generen restricciones de liquidez en ciertos segmentos del mercado financiero por cambios significativos y repentinos de carteras, estas pueden afectar el costo y disponibilidad de crédito. Al reducir la volatilidad, el riesgo, el acceso a liquidez y crédito, la intervención ayuda a contener el impacto de las turbulencias económicas sobre las personas.

No tiene costo fiscal asociado. El Banco Central, estará vendiendo reservas internacionales a un precio más alto que cuando se compraron, en los programas de intervención de 2008 y 2011 y estará cobrando intereses en sus operaciones de liquidez. Esto permitirá que mantenga la capacidad para responder a su mandato de mantener la estabilidad de los medios de pagos internos y externos, y debe usar sus recursos y las facultades que le entrega la Ley Orgánica que lo rige para la consecución de dicho objetivo.

El objetivo del programa es acomodar los cambios de portafolios de los agentes reduciendo los elevados niveles de volatilidad del tipo de cambio observados en las últimas semanas.

Una diferencia fundamental es que mientras los gastos sociales son, en general, servicios que se entregan gratuitamente, cuando se interviene el mercado cambiario las reservas no se transfieren, sino que se venden en subastas electrónicas. En otras palabras, el Banco Central no está gastando ni regalando sus reservas. Cuando las reduce, también reduce sus pasivos (deudas), correspondiente a bonos emitidos en el mercado local e internacional. En este sentido, si se usaran las reservas para financiar gasto fiscal, sería equivalente a
financiar el déficit fiscal imprimiendo billetes, lo que en la experiencia chilena y mundial, genera alta inflación.

Hecha esta distinción, cabe preguntarse para qué sirven las reservas internacionales. En general, estas sirven para proteger a la economía de ataques especulativos y restricciones que, de no existir, obligarían a la economía a hacer ajustes especialmente dolorosos para las personas y empresas frente a los cambios en las condiciones internas o externas.

Es decir, las reservas sirven para evitar inestabilidad económica. Los países que mantienen bajos niveles de reservas o que las usan para fines fiscales, han terminado en hiperinflaciones o en severos programas de ajuste con el Fondo Monetario Internacional.