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El fenómeno de El Niño y sus posibles impactos económicos en Chile
June 09, 2026

El fenómeno de El Niño y sus posibles impactos económicos en Chile

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Las actuales condiciones climáticas en el mundo sugieren una alta probabilidad de ocurrencia del fenómeno conocido como “El Niño” durante 2026. Este blog analiza qué tan relevantes podrían llegar a ser sus efectos sobre la economía chilena, particularmente en la generación hidroeléctrica, la actividad y los precios. La evidencia empírica sugiere que incluso un episodio de intensidad moderada puede generar impactos hidrológicos y económicos relevantes. En todo caso, estos no se manifestarían como un shock agregado uniforme, sino a través de varios canales con distintos efectos y cuya incidencia depende de la exposición sectorial, la geografía económica y la intensidad del fenómeno.

 

¿Qué es El Niño y qué tan probable es su ocurrencia?

 

El Niño es un evento climático que corresponde a la fase cálida del fenómeno El Niño–Southern Oscillation (ENSO). Se caracteriza por un aumento persistente en la temperatura superficial en el Océano Pacífico y cambios en la circulación atmosférica. Su contraparte fría corresponde al fenómeno de “La Niña”. El monitoreo de este fenómeno se resume habitualmente en indicadores como el Oceanic Niño Index (ONI), que mide anomalías térmicas oceánicas, y el Southern Oscillation Index (SOI), que captura la respuesta atmosférica (ver Figura 1).

 

Figura 1. Evolución del ONI y SOI (*)

(*) El ONI corresponde al promedio móvil trimestral de anomalías de temperatura (°C) superficial del mar, mientras que el SOI captura la señal atmosférica asociada. La banda entre -0,5 y +0,5°C representa condiciones “ENSO neutrales”; valores superiores (inferiores) indican El Niño (La Niña). Franjas verticales naranjas son episodios donde la temperatura supera +0,5°C y las azules cuando se encuentra por debajo de –0,5°C. El eje del SOI se presenta ajustado, es decir multiplicado por -1 para facilitar la comparación visual con el ONI y su acoplamiento en fases intensas de El Niño. Fuente: Elaboración propia en base a NOAA.

 

Un episodio de El Niño se identifica cuando el ONI permanece igual o superior a +0,5°C por varios meses. La intensidad del fenómeno suele clasificarse como débil, moderada, fuerte, o muy fuerte/extrema (“Súper Niño”), siendo estos últimos eventos poco frecuentes y típicamente asociados a anomalías superiores a +2,0°C (ver Figura 2). Las proyecciones hasta mayo 2026 sugieren una probabilidad elevada —superior al 80%— de ocurrencia de El Niño a partir de la segunda parte de este año. No obstante, la probabilidad de que evolucione hacia un episodio de intensidad extrema es más baja, situándose en torno al 30% hacia fines de año.

 

Figura 2. Duración e intensidad de episodios El Niño y La Niña desde 1950 (*)

(*) Intensidad de los episodios ENSO identificados a partir del ONI, utilizando el valor máximo (para El Niño) o mínimo (para La Niña) dentro de cada episodio. Muestra: 1950-2026. La línea central en 0°C separa anomalías positivas (calentamiento) de negativas (enfriamiento). Las líneas -2 y 2 se destacan para indicar los umbrales asociados a anomalías extremas en el caso de La Niña y El Niño, respectivamente. Fuente: Elaboración propia en base a NOAA.

Chile se encuentra expuesto a los efectos de El Niño debido a las alteraciones que este fenómeno genera sobre las condiciones climáticas y oceánicas del Pacífico suroriental. El país ha experimentado varios episodios de “Súper Niño” con impactos económicos y climáticos significativos, entre los que destacan los eventos de 1982–83, 1997–98 y 2015–16. Estos episodios han estado asociados a alteraciones en los patrones de precipitación y disrupciones sectoriales (especialmente en pesca y agricultura), relevando a El Niño como una fuente recurrente de shocks climáticos para la economía chilena.

 

Precipitaciones, embalses y generación hidroeléctrica

 

El principal canal de transmisión de El Niño en Chile es el hidrológico, pero su comportamiento es marcadamente heterogéneo a lo largo del territorio. En una perspectiva de largo plazo (1966–2023), la evidencia muestra un patrón sistemático en que los aumentos de precipitación se concentran en el norte y centro-norte. El centro-sur y el sur presentan respuestas más acotadas, con una intensidad que no escala proporcionalmente en episodios extremos. Este patrón se mantiene en el período más reciente (2000–2023), aunque con mayor variabilidad entre zonas.

En particular, durante eventos de El Niño, las precipitaciones aumentaron en torno a 11% entre las regiones de Coquimbo y de O'Higgins, 5% entre las regiones del Maule y de Los Lagos y 4% en las regiones del sur (Región de Aysen y Región de Magallanes), mientras que en las regiones del norte (Región de Arica y Parinacota a la Región de Atacama) se presentó una caída promedio de -11%. Sin embargo, bajo episodios de “Súper Niño”, las diferencias se amplifican de forma significativa: las regiones del norte registraron aumentos de 237% en las precipitaciones, en tanto, entre las regiones de Coquimbo y de O'Higgins hubo una contracción relevante (-19%) en las precipitaciones. En contraste, entre las regiones del Maule y de Los Lagos no hubo grandes cambios en las precipitaciones en relación con su promedio (1%) y en las regiones del sur se observaron incrementos acotados (12%) en las precipitaciones. Todo esto confirma que los efectos más intensos del fenómeno se concentran geográficamente y no se trasladan de forma homogénea al resto del país.

Este patrón implica que los shocks de precipitación asociados a eventos intensos se concentran en el norte y centro-norte, mientras que la infraestructura hidroeléctrica —ubicada principalmente en el centro-sur— enfrenta variaciones más moderadas. Como resultado, la relación entre la intensidad de El Niño y la disponibilidad efectiva de agua para generación eléctrica es débil y no proporcional. Esto refleja un desacople persistente entre la geografía de las lluvias y la capacidad de almacenamiento (ver Figura 3), al que se suman factores de condiciones iniciales y operación del sistema eléctrico.

Así, El Niño no necesariamente implica mayores precipitaciones a lo largo del país, ya que su materialización depende de la configuración específica de las condiciones océano-atmósfera. En este contexto, períodos de sequía reducen los niveles de los embalses y su capacidad de recuperación, mientras que mayores afluencias pueden inducir un mayor despacho hidráulico en el corto plazo, limitando la acumulación de reservas. En conjunto, la evidencia sugiere que incluso en escenarios de “Súper Niño”, aumentos significativos de las precipitaciones no se traducen necesariamente en incrementos proporcionales de energía embalsada ni en una mayor holgura del sistema eléctrico. Estos mecanismos físicos, a su vez, constituyen un canal clave para interpretar los efectos macroeconómicos estimados, particularmente a través de su impacto en los costos de generación y los precios de la energía.

 

Figura 3. Relación entre El Niño, precipitaciones y reservas hídricas en Chile (*)

Fuente: Elaboración propia en base a Meteo Chile, Dirección Meteorológica de Chile, Coordinador Eléctrico Nacional.

 

Evidencia de los impactos de El Niño en la actividad y precios

 

Los efectos de este fenómeno pueden transmitirse a la economía chilena a través de distintos canales. Si bien no toda la literatura lo analiza explícitamente, la evidencia muestra que puede afectar la actividad y los precios por sus impactos en la agricultura, pesca, infraestructura y energía, aunque de manera heterogénea según la zona geográfica, el sector económico y la intensidad del fenómeno (ver Tabla 1).

 

 

Para cuantificar estos efectos, se utilizan distintos ejercicios econométricos que estiman la respuesta de variables macroeconómicas ante un aumento de +1°C en el indicador ONI. Para Chile, los resultados ratifican que una mayor intensidad de El Niño se asocia con efectos diferenciados sobre los precios y la actividad. En los precios, los resultados apuntan a aumentos acotados del IPC total, con respuestas mayores en componentes más sensibles al clima, como frutas y verduras (ver Figura 4).

 

 

En la actividad, se observan respuestas negativas en el PIB total, explicadas principalmente por el componente no minero. A nivel sectorial, destacan los efectos sobre la industria y la pesca. El sector agropecuario-silvícola muestra una respuesta inicial más favorable, posiblemente asociada a mejores condiciones hídricas, aunque con mayor incertidumbre en las estimaciones (ver Figura 5).

 

 

La heterogeneidad también se observa a nivel de macrozonas: la mayoría de ellas presenta respuestas negativas durante el primer año posterior al shock, con impactos más intensos en la Macrozona Norte (Región de Tarapacá) y Zona Austral (Región de Aysén). Asimismo, las trayectorias de recuperación son algo distintas entre macrozonas, aunque convergen gradualmente en horizontes más largos (ver Figura 6).

 

Figura 6. PIB regional: Funciones de impulso respuesta estimadas (*) (impulso de +1°C en el ONI; VAR bivariado)

(*) Bandas de confianza construidas como la diferencia entre la mayor y menor respuesta a nivel regional. Líneas continuas corresponden a la mediana de las respuestas de las regiones que componen cada grupo. Macrozona Norte: Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama, y Coquimbo. Macrozona Centro: Valparaíso, Metropolitana de Santiago, Lib. Gral. Bdo. O’Higgins, y Maule. Macrozona Sur: Ñuble, Biobio, La Araucanía, Los Ríos, y Los Lagos. Zona Austral: Aysén del Gral. C. Ibáñez del Campo y Magallanes y la Antártica Chilena. Muestra: 2014.I-2025.IV (trimestral). Fuentes: Elaboración propia en base a datos del Banco Central de Chile y NOAA.

 

En conjunto, la evidencia sugiere que los efectos económicos de El Niño en Chile tienden a concentrarse en sectores y territorios más expuestos a condiciones climáticas, hídricas y oceánicas. Con todo, la magnitud exacta de estos efectos está sujeta a incertidumbre, por lo que resulta clave identificar los canales específicos a través de los cuales el fenómeno puede afectar la actividad y ciertos precios relativos (ver Tabla 2).

 

 

Comentarios finales

 

Los efectos del fenómeno El Niño sobre la economía chilena dependen de su intensidad y persistencia, por lo que sus impactos no son uniformes y dependen de la exposición sectorial y ubicación geográfica.

La evidencia presentada sugiere que El Niño opera más como un shock heterogéneo que como una perturbación agregada única. Sus efectos se transmiten mediante canales hidrológicos, sectoriales, regionales y de precios relativos, con impactos más visibles en sectores sensibles al clima —como pesca, industria y agricultura— y en componentes específicos de precios, especialmente frutas y verduras.

En este contexto, resulta importante complementar el monitoreo climático con indicadores económicos sectoriales y regionales. Más que anticipar un efecto generalizado, el análisis sugiere que El Niño debe evaluarse según sus canales de transmisión y su capacidad de afectar actividad, disponibilidad hídrica, generación eléctrica y precios de alimentos.

 

Referencias

 

  • Albagli, E., P. García-Silva, G. García-Trujillo, y M.A. Yung (2024), "Through Drought and Flood: The Past, Present and Future of Climate Migration," Documento de Trabajo 1019, Banco Central de Chile.
  • Beltrán, F., L. Durand, M. González-Frugone, y J. Moreno (2024), "A Preliminary Assessment of the Economic Effects of Climate Change in Chile," Documento de Trabajo 997, Banco Central de Chile.
  • Borrallo, F., L. Cuadro-Sáez, C. Ghirelli, y J.J. Pérez (2024), ""El Niño" and "La Niña": Revisiting the Impact on Food Commodity Prices and Euro Area Consumer Prices," Documento de Trabajo 2432, Banco de España.
  • Brunner, A.D. (2002), "El Niño and World Primary Commodity Prices: Warm Water or Hot Air?" The Review of Economics and Statistics 84(1): 176–83.
  • Cashin, P., K. Mohaddes, y M. Raissi (2017), "Fair Weather or Foul? The Macroeconomic Effects of El Niño," Journal of International Economics 106: 17-54.
  • Cortina, M. y C. Madeira (2023), "Exposures to Climate Change’s Physical Risks in Chile," Latin American Journal of Central Banking 4: 100090.
  • Dufrénot, G., W. Ginn, y M. Pourroy (2021), "The Effect of ENSO Shocks on Commodity Prices: A Multi-Time Scale Approach," Working Paper 2021-30, Aix-Marseille School of Economics.
  • Iizumi, T., J.-J. Luo, A.J. Challinor, G. Sakurai, M. Yokozawa, H. Sakuma, M.E. Brown, y T. Yamagata (2014), "Impacts of El Niño Southern Oscillation on the Global Yields of Major Crops," Nature Communications 5: 3712.
  • Reszczynski, M.T. (2024), "Altas Temperaturas y Escasez de Lluvia: El Impacto del Cambio Climático en la Actividad Económica de Chile," Documento de Trabajo 1002, Banco Central de Chile.
  • Ubilava, D. (2016), "The Role of El Niño Southern Oscillation in Commodity Price Movement and Predictability," Working Paper, University of Sydney.

 

 

Las opiniones vertidas en este Blog no representan necesariamente la visión del Consejo del Banco Central de Chile.